Ladrones de tiempo

Los ladrones de tiempo son esa suma de imprevistos que nos resta minutos e incluso horas de trabajo efectivo. Detectarlos nos ayudará a combatirlos. Los más destacados son:

  • Visitas inesperadas. Si las hace una persona con la que se tiene confianza se le puede emplazar a solucionar el tema a tratar en otro momento.
  • Reuniones. Hay que entrar en ellas con un orden del día y procurar ceñirse a él para evitar divagaciones que alarguen el encuentro innecesariamente. Si algunos de los temas no nos incumben podemos pedir permiso para salir de la reunión cuando se llegue a ellos.
  • Papeleo y lectura. Mejor redactar sólo lo imprescindible y tener preparado un mismo texto para contestar a peticiones similares. La lectura, sólo para los documentos necesarios y haciéndola con cierta rapidez.
  • Desorden. Si destinamos unos pocos minutos cada día a archivar nos evitaremos perder horas buscando un papel por la mesa. Cuesta, pero vale la pena.
  • Comunicación ineficaz. Si no transmitimos mensajes claros es muy posible que los demás realicen mal el trabajo y tengan que volver a repetirlo, lo cual supone una enorme pérdida de tiempo. Debemos comunicar con claridad y comprobar que la otra persona ha comprendido lo que intentamos transmitirle. De la misma forma, hay que escuchar con atención y preguntar si algo no nos queda claro.
  • Escasa disciplina personal. Es uno de los peores ladrones de tiempo y uno de los más difíciles de corregir. No hay recetas mágicas. La única forma de cambiar es con voluntad.

2 comentarios sobre “Ladrones de tiempo

  1. Método Ivy Lee: Sistema centenario que ayuda a organizar la jornada a través de una lista de tareas. Ivy Lee fue un profesional de las relaciones públicas que creó este método a principios del siglo XX para mejorar el rendimiento de sus clientes. Consiste en realizar al final de la jornada laboral una lista de las seis cosas más importantes que hay que realizar al día siguiente. Nunca poner más de seis tareas y disponerlas por orden de prioridad colocando en primer lugar la más urgente. De esta forma, al día siguiente ya está organizada la jornada y el empleado puede centrarse en ir realizando en orden las diferentes tareas. Además, con este método se evita el multitasking, ya que requiere enfocarse únicamente en una tarea y no pasar a la siguiente hasta tacharla de la lista. Aquellas tareas que no se han completado, se pasan en orden a la lista del día siguiente.

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